Deontay Wilder ya no se ha visto tan explosivo y devastador como antes.
A los 40 años, da la impresión de haber dejado atrás su mejor versión, pero él no lo cree así.
«Ahora estoy en mi mejor momento», dijo Wilder a Naji en Cigar Talk.
Wilder sigue mostrando esa presencia intimidante. Sin embargo, aquella potencia demoledora que antes tenía no ha aparecido cuando más la ha necesitado en sus presentaciones recientes.
En cuatro de sus últimas seis peleas, el ex campeón mundial pesado del WBC se ha quedado muy corto. Sus actuaciones más recientes han sido particularmente pobres.
Joseph Parker ganó prácticamente todos los asaltos frente a Wilder en diciembre de 2023. Aproximadamente seis meses después,
Zhilei Zhang cobró su precio y detuvo a Wilder en el quinto asalto.
Con el tiempo, el oriundo de Alabama volvió al camino del triunfo ante Tyrrell Herndon. Pero, aun siendo un favoritísimo, Wilder no lo arrasó como muchos esperaban.
Wilder derribó dos veces a Herndon antes de noquearlo en el séptimo asalto el 27 de junio.
Ahora,
Wilder se encuentra en medio de negociaciones para un combate ante el campeón unificado de The Ring, IBF, WBA y WBC, Oleksandr Usyk.
El ucraniano ha parecido decidido a enfrentar a Wilder —quien fue campeón por última vez en 2021— durante la primera mitad de 2026.
Wilder (44-4-1, 43 KOs) se perfila como un enorme no favorito, pero cree que su tardío inicio en el boxeo le ha ayudado a preservarse pese a su edad avanzada.
«Empecé a boxear muy tarde», dijo. «Comencé a los 21».
Tres de sus cuatro derrotas han llegado por la vía rápida, la más reciente en 2024.